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Autoras: Rosa Bermúdez, Tatiana Roa, Karol Zambrano

Ilustración: Angie Vanessita Cárdenas Roa http://www.acdesign.tk

Gráfica alusiva a LOS TERRITORIOS, LA MINERÍA Y NOSOTRAS: LAS MUJERES NOS PREGUNTAMOS. Guía de trabajo

La actividad de las grandes empresas extractivas mineras ha despojado a las mujeres de sus tierras y les ha dejado la contaminación de los suelos, los ríos, el aire y el entorno. Ha agredido su territorio cuerpo y su territorio social. Por supuesto, no sólo a ellas les ha ocurrido, pero es necesario referirse a los impactos sobre sus vidas, porque ellas son corazón de los territorios. Uno de los impactos de la industria minera es la desvalorización del trabajo de las mujeres, cuando se pone en riesgo la soberanía, que ellas conducen, o cuando se rompen las posibilidades de la vida familiar y comunitaria.

En este libro, elaborado desde la mirada de las mujeres que habitan en los territorios vulnerables y vulnerados por la gran minería, se proponen interrogantes y ejercicios que constituyen guías temáticas y metodológicas para avanzar en el diagnóstico de los territorios. Se propone como un material de trabajo para utilizar en grupos y que sigue en construcción, como lo están las categorías, las propuestas y el conocimiento en materia de la relación mujer y minería.

Para leer el texto completo en PDF Mujer y Minería

 

 Gert Steenssens / EsperanzaProxima.net

Gert Steenssens / EsperanzaProxima.net

Autoras: Bibiana Duarte Abadía y Tatiana Roa Avendaño

 

Resumen: En los páramos hoy se expresan gran parte de los conflictos sociales y ambientales originados por la expansión minera, lo que evidencia múltiples dilemas de valoración y encuentro de intereses que están asociados a los diversos contextos culturales, ambientales, históricos, sociales y económicos. Para comunidades alejadas de estos espacios – sociedades urbanas -, la importancia de los páramos se centra en el suministro de agua. Esta valoración subyace del encuentro de concepciones ecológica y económicas. Sin embargo es reduccionista e inviable al excluir valoraciones socio – culturales que a su vez se constituyen por las relaciones establecidad con el páramo.
Este artículo buscará mostrar las diversas concepciones y valoraciones existentes sobre los páramos y los efectos que éstas tienen en un contexto de justicia hídrica.
Palabras claves: páramos, lenguajes de valoración, agua, conflictos sociales, conflictos ambientales, justicia, justicia hídrica.

Artículo publicado en Revista Javeriana. Enero – Febrero 201. Número 801. Tomo 150.

 

Ver artículo completo en: El dilema de valoración de los páramos. El caso de Santurban

Libro Minería territorio y conflicto. Editores: C. Toro, J. Fierro, S. Coronado y T. Roa Avendaño

Libro Minería territorio y conflicto. Editores: C. Toro, J. Fierro, S. Coronado y T. Roa Avendaño

Tatiana Roa Avendaño1

Los derechos de los herejes no se mendigan,

se instauran en micro-zonas de la sociedad mediante resistencias.

Porque los herejes son infinitamente más inermes que los congresistas de las repúblicas.

No tienen otra alternativa que resistir, desobedecer, ser tenaces e irreductibles”

Mario Calderon

Una tarde de noviembre, un desfile de comparsas sorprendió las calles de Bucaramanga2. Se destacaba la de un gran pulpo de enormes tentáculos que, junto a unos robots, representaba a las empresas trasnacionales mineras e instituciones financieras, en una alegoría del poder que se extiende para apoderarse de las riquezas de las alta smontañas. En otra comparsa de diversos animales, sobre salía un gran pez al que acompañaban campesinos, mujeres, niños y niñas llevando cartelesy cantando consignas alusivas a los ríos, al agua y a la vida.

Había más: atarrayas y pescadores que denunciaban la destrucción de los ríos y, con eso, la desaparición de la fuente de su sustento, un robot de cianuro y mercurio, payasos, muñecas gigantes, bandas musicales, todo ello asombraba a los transeúntes.

Al llegar a una céntrica plazoleta de la ciudad, las comparsas hicieron para el público un performance en el que todos estos personajes se enfrentaban: simulaban la lucha entre las empresas mineras, por una parte, y los defensores de la vida y opositores al extractivismo, por otra. Al final, todos los animales unidos pudieron derrotar al gran pulpo minero.

Las comparsas fueron obra de mujeres y hombres campesinos, indígenas, afrodescendientes y pobladores urbanos e irrumpieron en la capital de Santander denunciando teatralmente los intereses económicos de lasmineras sobre sus territorios. En esta escena se consiguió entablar un diálogo entre los pobladores del campo y los de la ciudad, que estaban dentro de la representación o que fueron llegando a observar el desfile.

Como mucho de lo que hacen las organizaciones sociales, culturales y ambientales en Santander, las comparsas se hicieron para sensibilizar al pueblo santandereano acerca de la amenaza minera sobre las cadenas de páramo del oriente colombiano, que son especialmente territorios de agua, y acerca de los riesgos en que están los ríos por la construcción de grandes hidroeléctricas

En las comunidades de Santander, como en otras que habitamos en el sur global, se ha asumido la práctica de laresistencia como una estrategia de lucha mancomunada y propositiva, como una posibilidad para frenar las amenazas extractivistas, el despojo y las expropiaciones culturales y espaciales, proponiendo y abriendo las puertas a otras manerasde habitar y construir el territorio.

Este artículo reflexiona sobre los procesos deresistencia a la gran minería en Colombia, destacando los diferentes elementos y estrategias que utilizan las comunidades y losmovimientos sociales para dar forma a estos procesos. Interesa preguntarse sobre las estrategias y los argumentos de las resistencias locales frente a los proyectos y las políticas mineras, así como frente a las empresas mineras y sus promotores. ¿Cuáles son los lenguajes con que las comunidades fortalecen sus resistencias?¿Cuáles han sido sus estrategias para detener las amenazas a su territorio y cultura?¿Cómo han conseguido atraer a nuevos sectores de la sociedad para que se sumen a las resistencias?

Leer texto completo. Palabras para narrar la resistencia

1Ambientalista, hace parte del equipo de trabajo de Censat Agua Viva. Este artículo contó con los valiosos aportes de la antropóloga Jessica Toloza y la editora Luisa María Navas.

2Las comparsas recorrieron las calles del Barrio La Joya de la ciudad de Bucaramanga y luego se introdujeron en el centro de la ciudad, en el acto de inauguración del II Festival de Expresiones Rurales que se adelantó entre el18y el20denoviembrede2011.

El Cerrejón, en Colombia, es una de las minas de carbón más grandes del mundo.

Tatiana Roa Avendaño, de Colombia, es una de las activistas que está resistiendo al proyecto minero. Cuando estuvo en Londres fue a las oficinas de la minera AngloAmerican para denunciar los atropellos causados por el Cerrejón.

Cerrejón ha causado polución local devastadora y ha desplazado a comunidades indígenas. Los dueños de la mina ahora quieren desviar el rio principal de una de las zonas más secas de Colombia para acceder a más carbon.

Cerrejon in Colombia is one of the largest coal mines in the world.

Tatiana Roa Avendaño from Colombia is one of the activists resisting the coal mine. While she was in London she went to the offices of mine operator Anglo American to speak out against the Cerrejon mine.

Cerrejon has caused devastating local pollution and displaced indigenous communities. The mine owners are now considering diverting the main river in one of the driest regions of Colombia to access more coal.

ImagenPor: Tatiana Roa Avendaño. Censat Agua Viva

La “marcha negra” de los mineros provenientes de Asturias, Castilla y León y Aragón en el norte del Estado español llegó esta semana al Palacio de La Moncloa, residencia oficial en Madrid del jefe del gobierno Mariano Rajoy. Durante dos semanas, los mineros recorrieron alrededor de 400 kilómetros para denunciar la situación que están afrontando, luego de que el gobierno español anunció el recorte del 63% de las ayudas públicas al sector minero, argumentando reducir el déficit público. De esta manera, de 301 millones de euros que recibía el sector en 2011, paso a 111 millones en este año, algo que, según los mineros, amenaza directa o indirectamente unos 30 mil puestos de trabajo y significa la devastación de pueblos enteros que viven del carbón. Esta medida también podría incidir en el cierre de las minas carboníferas españolas más pronto de lo previsto.

Esta situación trae recuerdos sobre los hechos que provocaron los cierres de minas más drásticos en Europa a finales del siglo XX, en los años ochenta y noventa. Por muchas décadas, los mineros ingleses fueron el sector sindical más importante en ese país, pero al asumir el gobierno la ministra Thatcher se propuso reducir su poder así tuviera que cerrar este importante sector de la economía británica.

La puja entre gobierno y trabajadores tomó varios años. Es recordada la gran huelga entre los años 1984 y 1985, de los mineros asociados en la Unión Nacional de Mineros (NUM – por sus siglas en inglés) bajo el mando de Arthur Scargill. Aunque la resistencia y la fuerza de los mineros fue impresionante, no alcanzó para que desde 1984 se iniciaran los cierres de minas que decretó el Consejo Nacional del Carbón (NCB – por sus siglas en inglés). Para ese momento el Estado británico era propietario de alrededor de 170 minas y en el sector laboraban alrededor de 190 mil mineros. Iniciando la década de los años noventa, el gobierno de Thatcher había cerrado gran parte de sus minas y las que no cerró fueron privatizadas. Miles de mineros perdieron su trabajo y varias de esas poblaciones mineras fueron duramente afectadas con esta medida.

En Gales, Reino Unido, las minas de carbón alcanzaron a ser 620, la producción superaba los 50 millones de toneladas de carbón al año y más de 200 mil trabajadores vivían de la minería. En la actualidad, Gales tiene una sola mina en funcionamiento, que fue recuperada gracias al esfuerzo de los trabajadores, quienes asociados en cooperativas compraron y se hicieron cargo de ella. En Alemania, sucedieron cosas similares. Las minas de carbón a cielo abierto en la antigua Alemania del Este fueron cerradas, así como también varias de las grandes centrales eléctricas a carbón.

Más allá de que los sindicatos mineros eran las organizaciones más fuertes en Europa y representaban las resistencias más fuertes a la imposición de políticas neoliberales que se alzaban con fuerza alrededor del mundo durante la década de los ochenta, los cierres de las minas tenían otros asuntos de fondo. Por una parte, las organizaciones ambientalistas en Europa presionaban para que se abandonara la producción de sectores contaminantes, entre ellos la explotación de carbón, considerada una de las actividades más sucias con el ambiente y su quema como la principal causa de emisión de gases de efecto invernadero. De otro lado, los costos de producción de las explotaciones mineras en Europa eran demasiado altos por la profundidad que para entonces ya tenían las minas y los buenos salarios de los trabajadores europeos. Mientras tanto, la demanda energética seguía creciendo en Europa y en el mundo.

Por eso, de ninguna manera se trató de reducir el consumo minero, sino que se abonó el terreno para abrir nuevas fronteras para las actividades extractivas y trasladarlas a países donde las exigencias ambientales eran (o podían ser) menores y los costos de producción más bajos. Era el caso de Colombia.

El cierre de minas de Europa posibilitó la apertura de proyectos carboníferos en yacimientos que se conocían desde principios del siglo XX. Las explotaciones del Cerrejón y La Jagua de Ibírico podrían cubrir la creciente demanda de carbón y también atender el hueco que dejaría la reducción de la producción europea. Aquí la explotación se haría a precios menores, pues los yacimientos son superficiales, se obtendrían carbones más ricos energéticamente y menos sucios (menores contenidos de ceniza y azufre), de manera que podrían explotarse a cielo abierto, al tiempo que se reducirían aún más los costos de producción al pagarse salarios más bajos. Los beneficios serían grandes para los consumidores finales del carbón, las industrias, las termoeléctricas y las sociedades del norte, que no sólo podrían incrementar sus consumos sino tener carbón con bajos costos, aunque tuvieran que moverlos a miles de kilómetros para llegar a los consumidores finales.

El panorama hoy es similar: mientras en España se quieren cerrar cientos de puestos de trabajo bajo los argumentos de que los costos de producción son muy altos y sin importar las graves repercusiones sociales para poblaciones que desde hace siglos viven del carbón, en Colombia se promueve la ampliación de proyectos mineros existentes (como el caso de la mina El Cerrejón, que implicará la desviación del cauce del principal río de la Guajira, el Ranchería), y se abren nuevos proyectos mineros tanto en el Caribe Colombiano como también en la región andina (por ejemplo en los relictos de las selvas del Catatumbo, en la Serranía de los Yariguíes, en el Magdalena Medio y en los páramos de la sabana cundiboyacense). Todo ello traerá graves repercusiones ambientales y sociales, pues se trata de un boom del carbón que enfrenta a campesinos con mineros en una disputa por el territorio, que incluso ya ha provocado múltiples movilizaciones y represión sobre los defensores del agua.

Sin duda, la discusión no está sólo en definir dónde se debe realizar la explotación carbonífera, el debate está en abandonar o no este sistema económico y el modelo de desarrollo dominante, altamente consumistas de energía, que no sólo destruye y despoja territorios y pueblos sino que amenaza la vida en el planeta.

Santander busca blindar sus páramos y sus aguas
  • Autoras: Tatiana Roa Avendaño y Tatiana Rodríguez M.
El 5 de junio de 2011, Día Mundial del Medio Ambiente, a 3.300 metros sobre el nivel del mar, sesionaron las Asambleas Departamentales de Santander y Norte de Santander, en el Páramo de Berlín (Tona, Santander), y suscribieron un Acuerdo Regional para la Conservación de los Páramos de Santurbán y Almorzadero. A la sesión también asistieron los gobernadores de ambos departamentos, los directores generales de la CDMB, la CAS y Corponor1, y diversas organizaciones sociales y ambientales de Bucaramanga y las provincias de Soto y García Rovira, que han defendido los páramos frente a la amenaza extractivista.Pocos días atrás, el 28 de julio, la Asamblea Departamental de Santander aprobó con 11 votos a favor una consulta popular que busca la protección de los páramos y otros territorios clave para la producción de las aguas, a fin de que se realice durante las elecciones de octubre, cuando se elijan gobernador, alcaldes, concejales y representantes a Asambleas Departamentales.

Leer artículo completo. http://desdeabajo.info/component/k2/item/17883-santander-busca-blindar-sus-páramos-y-sus-aguas.html
Baje el artículo aquí: Santurban 3 desde abajo_Rfinal

Tatiana Roa Avendaño*. Censat Agua Viva – Amigos de la Tierra Colombia.

Ilustración: Angie Vanessita Cárdenas Roa. Soplo de Luna. http://www.acdesign.tk

Soplo de luna. Angie Vanessita. http://www.acdesign.tk

 

El pasado 17 de marzo, el ministro de Minas y Energía Carlos Rodado informó al país, que la empresa Greystar retiraba la propuesta técnica y la solicitud de licencia ambiental del proyecto Angostura ubicado en el páramo de Santurbán. Esta noticia, sin precedentes en la historia del país, motivó expresiones de alegría de ambientalistas, organizaciones sociales y ciudadanía en general, que habían manifestado su desacuerdo por el desarrollo minero a cielo abierto en pleno corazón de uno de los principales páramos del país y que provee de agua a más de 2,5 millones de personas. No pasaron más de 24 horas, para que la empresa canadiense desmintiera las declaraciones del ministro Rodado y aseverara que no renunciaría a extraer el oro que yace en las entrañas de las altas montañas del Gran Santander, aunque reconocía que su actual proyecto Angostura contenía fallas técnicas y ambientales. La conclusión de su pronunciamiento fue que se dedicaría a la minería subterránea.

La actitud de la trasnacional minera tuvo diversas interpretaciones: algunas personas la vieron como una trampa, mientras otras la consideraron como una señal de un primer round ganado por el movimiento social en defensa del agua. No sólo obligó a la empresa a echar atrás su proyecto emblema, sino también a admitir sus flaquezas y falencias; a su vez, condujo al Ministerio de Minas y Energía a aceptar que no puede adelantarse la minería en páramos y, lo más importante, puso a Colombia a hablar en otros términos sobre la minería y mostró que la solidez de un movimiento con amplio respaldo social y ciudadano son claves en la defensa del territorio. Sin duda, este reverzaso de la minera norteamericana era resultado de la fuerte presión social, algo tenían que hacer si pretendía seguir en la región.

Lo cierto es que el pueblo santandereano ya había tomado una decisión: no conceder la licencia social a la megaminería en el páramo de Santurbán. Esto fue claro con la manifestación masiva del 25 de febrero, cuando más de 30 mil personas marcharon en Bucaramanga bajó una sola consigna: “agua si, oro no”, que sería la cuarta movilización que en menos de un año se presentaba en esta ciudad. También hubo movimiento en Cucutá, Pamplona, Bogotá y Cartagena, ciudades donde los activistas y líderes sociales rechazaron en el marco de la protesta contra Angostura, la política minera del gobierno de Juan Manuel Santos. La lucha por Santurbán abrió el debate nacional sobre la minería y con ello transformó el panorama de los meses anteriores, en los que no parecía existir ningún reparo ante la locomotora minera.

Pero bien. Muchas amenazas permanencen para el páramo, el subpáramo y las formas de vida locales, porque la Greystar permanece en el territorio y porque, además, hay otras empresas con títulos mineros, entre ellas Ventana Gold, que les dan derecho a explorar las montañas de la Provincia de Soto Norte, también en Santander.

No obstante, interesa destacar algunos elementos de las jornadas que condujeron al cambio de posición de la Greystar, que hacen parte del balance positivo con el que hoy cuenta el pueblo de Santander, y en este contexto, los aportes del movimiento del agua en el departamento. Cómo su lucha se constituye hoy en un referente que anima y recrea los diversos procesos de resistencia a la minería, contra el despojo y en defensa del territorio que existen en el país.

 

Sigue texto completo VER: El proyecto Angostura. Sin licencia social