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arbol primer premio

Ilustración de Angie Vanessita Cárdenas Roa.

http://sakuritadesign.blogspot.com.co/

Este artículo fue publicado en la Revista Semillas No. 63/64

Artículo autoría de Tatiana Roa Avendaño1

Introducción

A la finca de don Luis, un agricultor de Betulia, Santander, llegaron en desbandada miles de aves y animales hambrientos que tuvieron que huir de su hábitat cuando se llenó la represa construida en el río Sogamoso y con ellos se inundaron, en junio de 2014, más de 7 mil hectáreas del valle del río. La represa los desplazó. Ahora, las aves se comen el maíz que siembra el agricultor y los cerdos salvajes, como otros animales silvestres, acaban con la guanábana, el cacao, el banano, la naranja, la mandarina, la papaya o cualquier otro fruto que encuentren en su camino.

Don Luis ha tenido que adaptar sus cultivos para enfrentar el desplazamiento de los animales y también los cambios de temperatura y humedad que provoca el embalse de la represa, más conocida como Hidrosogamoso. El asunto es, según él mismo explica, que las flores y los frutos de las plantas se caen tempranamente por esos cambios, de manera que se pierde gran parte de su producción.

Caminamos con él por su finca, ubicada en las estribaciones de la Serranía de los Yariguíes. En ella, aún pueden observarse vestigios de caminos, seguramente indígenas, pero que hoy llevan el nombre de Lenguerke, un alemán contratado, por el Estado colombiano, en el siglo XIX para que abriera trocha hacia el río Magdalena. Los caminos se hacían con el fin de abrir nuevas rutas para el comercio fluvial, de facilitar la extracción de madera, pieles y otros bienes naturales de las selvas que cubrían el valle del río y era, territorio del pueblo indígena Yareguie o Yariguíaa.

La finca de don Luis es hermosa. Gran parte de ella es “montaña”, como llaman los campesinos a los terrenos de selva aún sin colonizar y alrededor de la casa donde habita se pueden observar diversos cultivos de cacao, con multitud de colores en sus frutos; también aguacates, plátano y muchos frutales.

La familia Ortiz, también de Betulia, cosecha aguacate, cacao, café, naranja, mandarina y otros frutales, pero también ha visto decaer la producción de aguacate: de 500 canastillas que sacaron en la cosecha de 2014, se redujo a 80 el siguiente año y este 2016, al parecer, la cosecha será aún menor.

Igual que don Luis y la familia Ortiz, otras miles de los municipios de San Vicente, Betulia, Zapatoca, Lebrija y Girón están padeciendo la hidroeléctrica construida durante los últimos diez años, que inició operación en 2014 y es propiedad de la empresa Isagén, antes estatal y hoy, en manos también privadas.

Hidrosogamoso fue transformando el paisaje desde el comienzo, impidió la pesca y el tránsito libre por el río, destruyó quebradas y contaminó las aguas. Además, durante el tiempo de construcción, llegaron miles de personas al territorio, por las promesas de empleo. Como consecuencia del proyecto se subió el costo de vida (arriendos y productos básicos), y se instalaron en la zona la drogadicción, la violencia y la prostitución.

Estos primeros párrafos son una antesala a lo que persigue este artículo: describir los conflictos y problemáticas provocados por el proyecto Hidroeléctrico Sogamoso y las formas como la gente se organiza para permanecer en su territorio.

Modelo extractivo – exportador

El caso de Hidrosogamoso, ilustra la forma como el sistema económico que domina hoy en el planeta ha ido subordinando las formas de vida rurales debido a que en él las aguas se entienden como un recurso natural indispensable pues puede proveer energía y al tiempo acumular el bien hídrico, de manera que garantiza los modelos de producción y consumo de la sociedad occidental.

En la actualidad, el fenómeno del desplazamiento ambiental o por “desarrollo” provocado por represas es considerado la causa de mayor desplazamiento en el mundo.

En Colombia, las represas han transformado de raíz los paisajes, las culturas, los medios de vida y la economía de extensas regiones. La disminución en la producción pesquera nacional tiene que ver con la construcción de hidroeléctricas en los principales ríos del país, de donde provenía la profunda riqueza íctica. Y no solo se perdió volumen, sino diversidad. Muchas especies endémicas están desapareciendo.

El atlas Ejatlas (https://ejatlas.org/), que coordina el ecologista catalán Joan Martínez Alier ha registrado 120 conflictos socioambientales en Colombia, lo que evidencia que en el país, al igual que en otros países del continente, se vive una vertiginosa carrera para impulsar el modelo extractivo-exportador a nombre del crecimiento económico. Maristela Svampa (2011: 183), considera que esta nueva fase del modelo neoliberal se impulsó luego de que previamente se crearan las bases legales e institucionales que garantizaron la institucionalización de los derechos de las transnacionales, así como la aceptación de la normatividad internacional que les respalda, está sustentada en la “acumulación por desposesión” (Harvey: 2003), máxima expresión de las relaciones capitalistas que intensifica el número de personas que son excluidas de su territorio y obligadas a abandonar sus formas de vida que están ligadas al aprovechamiento de los bienes comunes: biodiversidad, aguas, etc (Roa & Duarte, 2013).

La fase actual del desarrollo capitalista no sólo demanda materias primas sino que requiere grandes cantidades de energía y agua. De esta manera, una multitud proyectos hidroeléctricos han resurgido en el país, despojando a pueblos enteros de sus aguas, asunto que no puede entenderse como el control del simple fluido líquido, sino en lo que en su conjunto encierra la transformación de sus dinámicas hídricas naturales de los ríos.

Con el impulso de los proyectos hidroeléctricos, entre ellos Hidrosogamoso, El Quimbo e Ituango, Colombia espera convertirse en una gran potencia energética, no sólo para cubrir las demandas de energía que crecen con el consumo de los proyectos extractivos, sino que se quiere convertir en un proveedor de energía para una parte de los países vecinos.

El proyecto hidroeléctrico en el río Sogamoso

La gente de la región cuenta que empezaron a escuchar hace cincuenta años de un proyecto hidroeléctrico en el río Sogamoso. La hidroeléctrica se fue convirtiendo en el sueño de la clase dirigente del departamento de Santander, que asocia, como lo han hecho otros dirigentes en otras partes, el dominio de las aguas con un paso para alcanzar el anhelado desarrollo.

El proyecto se retomó a principios del siglo XXI, en el momento que se tuvieron las condiciones económicas y políticas para su construcción y puesta en operación. Hidrosogamoso se construyó en la cuenca baja del río, en el departamento de Santander, en el cañón donde el río se cruza con la Serranía la Paz.

Hidrosogamoso, que tiene un muro de 192 metros de altura, tiene una capacidad de generación de 820 MW, representa el 10% de la demanda energética nacional y para exportar energía eléctrica a los países vecinos. Hace parte de un conjunto de proyectos que se adelantan en la región del Magdalena Medio, en donde intervienen actores económicos nacionales e internacionales.

La hidroeléctrica represó las aguas de los ríos Sogamoso y Chucurí inundando cerca de 7.000 hectáreas, casi la extensión del municipio de Floridablanca (Santander). El proyecto impactó directamente los valles de ambos ríos afectando cientos de predios de varios municipios santandereanos: Girón, Betulia, Zapatoca, Los Santos, San Vicente de Chucurí y Lebrija. Girón aportó la mayor cantidad de tierras al proyecto, con un 31,7% del total inundado, y el territorio de Betulia fue divido en dos partes por el embalse.

De acuerdo con datos oficiales, sufrieron efectos nocivos 900 familias dedicadas a actividades agrícolas, pecuarias y de pesca, pero los afectados consideran que esta cifra están muy por debajo de la realidad. Aseguran que la empresa desconoció en el censo de afectados a familias de campesinos, pescadores, jornaleros, mineros artesanales y a vendedoras de pescado, entre otras comunidades. Se estima que el proyecto hidroeléctrico desplazó a más de mil personas por la inundación y otras miles están damnificadas por las transformaciones de la cuenca.

La empresa quedó con el control de 21.417 hectáreas declaradas de utilidad pública mediante Resolución Ejecutiva 230 de 2008. No sólo el área del embalse y la de la sala de máquinas, sino que están incluidas las zonas de protección, puesto que ISAGEN quedó con el control de cuenca y microcuencas que llevan sus aguas al embalse.

RECUADRO: El territorio.

La hidroeléctrica está construida en la cuenca baja del río Sogamoso, comprende un territorio de nueve municipios. En la parte alta de esta cuenca baja se encuentran Betulia, Girón, San Vicente de Chucurí, Zapatoca, Lebrija y parte del municipio Los Santos; en la media, Lebrija, otra parte de Los Santos y Sabana de Torres; en los bajos del río, están Puerto Wilches y Barrancabermeja. El río Sogamoso desemboca en el Magdalena, conocido por los yariguies como Yuma.

La cuenca baja hace parte de la región del Magdalena Medio, donde comenzó la colonización a mediados del siglo XIX y se intensificó con el auge petrolero de inicios del siglo XX. Más adelante, la riqueza hídrica y de sus tierras atrajo gentes de la costa, el Eje Cafetero y Antioquia, Santander que, en muchos casos, llegaron huyendo de la guerra, la exclusión y el hambre, buscando tierras para colonizar.

El río y los humedales los proveyeron de alimento y refugio. La abundancia pesquera alcanzaba para todos, incluso daba para comercializar. Además podían usufructuar sus playones e islotes para desarrollar sus medios de subsistencia de pobladores. Aprovecharon las inundaciones periódicas del río para alternar las diversas actividades productivas, entran y salen del río y de las ciénagas dependiendo de la época de lluvia o de sequía, como anfibios entran y salen del río, adaptando a su dinámica natural. Por ello, Fals Borda los caracterizó como pueblos de cultura anfibia.

Pero también la alternancia de actividades está asociada también a la poca estabilidad sobre la posesión de los terrenos que iban habitando. Ecopetrol y las empresas petroleras arrendaban a los campesinos las tierras concesionadas para la actividad petrolera, pero podía cancelarles el control cuando lo quisieran. También lo hizo el Inderena. Además, la concentración de la misma en manos de unos pocos y el desplazamiento forzado ha sido la constante en este territorio. Pero la gente permaneció en el territorio, aprovechando las tierras comunitarias y baldíos, y mediante experiencias de trabajo mancomunado.

La pesca potenció el comercio pesquero movilizando a muchos habitantes que se asentaron allí. También los colonos agricultores alternan sus labores tradicionales de agricultura y minería con las tareas pesqueras. A pescadores, campesinos sin tierra, colonos agricultores, mineros artesanales nunca les faltó el alimento. Además entre las comunidades mantuvieron intercambios de alimentos entre los pobladores de la Serranía y los del río.

En este territorio son varios los factores generadores de transformaciones territoriales: proyectos de infraestructura impulsados en la última década, entre ellos: la Ruta del Sol (doble calzada Bogotá-Costa Caribe), el Tren del Carare (rehabilitará las antiguas vías férreas), el proyecto de Navegabilidad del río Magdalena y la construcción de puertos multimodales sobre el río. Además, están avanzando proyectos de hidrocarburos convencionales y no convencionales (las mayores reservas de gas y petróleo de esquisto se encuentran en esta región), de minería (carbón, uranio y oro) en la Serranía de los Yariguies y de cultivos agroindustriales, principalmente de palma.

En el Sogamoso ha existido una alta diversidad de fauna íctica. Los pobladores locales hablan del pez bocachico, o de la dorada, el blanquillo, el comelón, el capaz, la golosa, las chocas, el boroncoro, la lamprea, el titeto, el hocicón, el capitán, el tierraloca, el bagre y el camarón de río. Incluso, mencionan los caimanes y las rayas. Actualmente, las actividades tradicionales de subsistencia son desplazadas por los daños ecológicos y por la disminución de la oferta de bienes naturales del río.

A todo esto se agrega la construcción de Hidrosogamoso.

Transformaciones territoriales

El 8 de junio de 2014, el río Sogamoso amaneció literalmente seco. El día anterior, a las 6 de la tarde, Isagén inició el llenado del embalse. Sin embargo, una falla técnica, que cerró todas las compuestas, interrumpió por completo el flujo de agua, por más de 12 horas. Miles de peces murieron. Hoy pervive el impacto emocional de este hecho sobre los habitantes de La Playa, un poblado de Betulia “aguas abajo” del muro, sobre el río Sogamoso, quienes en su mayoría nacieron al lado al río.

Una mujer pescadora relató conmovida: “nuestro río esta agonizante, nuestro río está triste, sus aguas ya no sirven ni para cultivar, los niños no pueden nadar en él”. La Playa vivió por décadas de la pesca, el comercio pesquero, el turismo comunitario, la agricultura de pancoger y la minería artesanal de arena. Ahora, hay cambios radicales producidos por Hidrosogamoso. Veámos algunos de estos cambios.

Desplazamiento ambiental

De la región salieron los habitantes que antes vivían en las más de 21 mil hectáreas que quedaron para el control directo de ISAGEN de manera que cientos de familias están sufriendo un nuevo fenómeno de desplazamiento, ya no por la violencia política.

A muchos se les vulneraron sus derechos básicos. La gente cuenta que fueron desplazadas las familias aparceras, en arriendo, o que simplemente se encontraban en las cercanías del río y no contaban con títulos de sus tierras. Dice que la empresa Isagén interpuso contra ellas acciones administrativas, ejecutadas por los alcaldes locales y que en muchos casos las desalojaron mediante el uso indebido de la fuerza. Otras muchas resistieron en su territorio, pero la etapa de construcción de la represa con la consecuente destrucción de sus medios de vida les obligó a irse.

En la actualidad la mayor parte de estos poblados están desolados. La gente se fue a la ciudad. Tuvo que partir hacia las ciudades cercanas: Bucaramanga o Barrancabermeja, donde viven sin mayores oportunidades laborales.

“Aguas arriba”, donde hoy queda el embalse, miles de campesinos perdieron sus tierras. La empresa reubicó a unos pocos, se hicieron nuevos asentamientos, pero, denuncian algunos, los proyectos productivos no “cuajaron” debido, de una parte, a que se impusieron proyectos ajenos a su cultura; de otra, a que existen dificultades de acceso a agua y falta de asesoría adecuada. Además, allí, algunas familias campesinas no cuentan con cuencas abastecedoras de agua, ni mucho menos con acueducto, lo que vuelve penosas las actividades cotidianas y los proyectos productivos, es una directa violación del derecho al agua.

Deterioro de la calidad del agua y pérdida de la pesca

La señora de La Playa tiene razón al advertir que las aguas del río tienen problemas. Un estudio de la Universidad Santo Tomas, liderado por el reconocido ambientalista e ingeniero químico Jairo Puente, concluyó que en las aguas del Sogamoso es grave la falta de oxígeno. De igual manera, dice un periódico local,

se observa que la temperatura del agua en la presa oscila entre los 31 y 32 grados centígrados, mientras que abajo ésta se reduce hasta los 25 grados centígrados. De igual forma, las condiciones de humedad relativa cambian desde 94% y se reduce incluso al 44%2.

Una de las razones de la mala calidad es la no remoción de la materia orgánica, una exigencia de la licencia ambiental, pero también, al represamiento de ríos contaminados:

El río Sogamoso, señala el profesor Puente, se forma de aguas del Chicamocha y del Suárez y el Suárez antes recibe al Fonce [tres de los ríos] más contaminados en Colombia, así que el agua primero que todo no viene de primera calidad, por lo que la licencia ambiental en sí ya exige son unos mínimos y las muestras dan cuenta que en algunos momentos del día hay datos inferiores, favoreciendo condiciones anaerobias, produciendo gases tóxicos y se producen también gases de [efecto] invernadero relacionados con el cambio climático (…) Cuando el oxígeno baja a estos niveles, no es posible que se desarrollen peces, así digan que se han sembrado alevinos3.

Cambios en el microclima y consecuencias

La región de influencia del proyecto se conoce en el país por su producción de aguacates y cacao de alta su calidad4. Además los aguacates criollos de la región son muy apetecidos en el país y en el exterior. Se considera que los suelos de la región y el clima son ideales para la producción de este rico fruto.

Sin embargo, ahora, estos cultivos están amenazados por los cambios en el microclima local, provocados por el embalse.

Hay cambios extremos de la temperatura (muy alta en el día y muy baja en la noche) y en la humedad. La disminución de las cosechas, según los pobladores locales, es notoria: las plantas no “cargan” los frutos, como antes, y además se han incrementando las plagas y enfermedades de los cultivos.

El desplazamiento de animales

Fundaexpresión, organización ambientalista que trabaja en la región, ha tenido que preparar talleres sobre serpientes para las comunidades de los municipios aledaños al embalse. El problema es que una desbandada de culebras ha llegado a las parcelas de campesinos, incluso de otros municipios como Piedecuesta, y están en alto riesgo de ser mordidos por las serpientes. También se conoce de otros animales que han llegado a los cultivos desesperados porque sus hábitats fueron destruidos.

El desplazamiento de animales fue denunciado por los pobladores locales desde la etapa de construcción, pues el ruido y la tala de árboles hicieron que muchos huyeran. Al quedar la obra en medio de la vía Bucaramanga – Barracabermeja, de alto tránsito vehicular, empezaron a verse animales muertos en la carretera. Isagén nunca respondió a las denuncias que se hicieron y se limitó a decir que tenían un plan de contingencia para tal situación. Los animales siguieron apareciendo muertos en la carretera durante el tiempo de la obra.

Con el llenado del embalse, la huida fue masiva y está afectando los cultivos de las comunidades, perjudicando las labores e ingresos de los y las campesinas. Se observa presencia de pumas, tigrillos, marranos, chácharos, tinajos, chiguieros, ardilla, mico careto, mono cotudo, picuro, aves como: chachivos, pericos, churicas, cochas, tulcán, siéntaro papayero. En veredas de Lebrija, Girón, Piedecuesta han aparecido manadas de cerdos monteses o baquiro (Pecarí tajacu). Los cerdos acaban con los cultivos.

La lucha por el Sogamoso

En 2008, los pobladores locales junto a ambientalistas, ONG, trabajadores y sindicalistas del área de influencia de la represa crearon el Movimiento Social por la Defensa del Río Sogamoso. En la medida en que avanza la construcción del proyecto, se intensifica en la zona la lucha por el reconocimiento de los derechos. El Movimiento acoge las diversas expresiones de descontentode los pobladores locales, que no se vieron recogidos en la “ilusión desarrollista” o las falsas promesas de empleos por parte de Isagén. Tampoco los convencieron las promesas de inversión social, que resultaron incoherentes con las realidades locales: cursos de panadería o proyectos productivos ajenos a la cultura local.

Por ello, organizan marchas y protestas en la zona y movilizaciones hacia Bucaramanga demandando mayor presencia del Estado y respuestas desde el gobierno departamental. También se han realizado acciones jurídicas demandando respuestas frente a los incumplimientos a la licencia ambiental.

El 14 de marzo de 2011, Día Internacional de Acción contra las represas, el Movimiento adelantó una movilización de tres días, hasta que se instaló una mesa de negociación entre la empresa y los afectados. En esa mesa participaron como garantes, la Diócesis de Barrancabermeja, el Programa por la Paz (PPPMM), algunosONG, asambleístas departamentales y la Unión Sindical Obrera de la Industria del Petróleo.

ISAGEN como en otras ocasiones no cumple y continúa en su trabajo de cooptar líderes y dividir el movimiento en alianza con los poderes regionales y los medios masivos de comunicación.

La última acción de impacto del Movimiento tuvo lugar entre marzo y septiembre de 2015 liderada principalmente por mujeres, que resistieron 6 meses en el Parque García Rovira, frente a la Gobernación de Santander, en unas condiciones extremadamente duras, demandando respuestas frente a la crisis humanitaria que se vive enla zona. El acuerdo entre las manifestantes, la gobernación e Isagén consistió en la promesa por parte de los dos últimos de un predio y proyectos productivos para atender la grave situación. Después de casi un año, nada han recibido los y las afectadas.

El Movimiento regional hace parte desde 2011 de uno más grande, el Movimiento Ríos Vivos. Al vincularse busca fortalecer sus demandas ganando resonancia nacional; pero también se moviliza en espacios regionales: recientemente, en Lisama y San Gil, se unió a otros movimientos de la zona, en el contexto de la Minga Nacional, que obligó al gobierno nacional a negociar con los campesinos y las campesinas del país.

Aunque en condiciones extremadamente difíciles, la lucha continua y el movimiento busca fortalecerse haciendo presencia en múltiples espacios sociales y políticos de la región.

Reflexiones finales

Don Luis sabe que las plantaciones que Isagén está sembrando en las llamadas por la misma empresa áreas de protección del embalse no van a resolver el desplazamiento animal. Sin duda, en medio de pinos y eucaliptos, no encontrarán alimento ni refugio. Por eso, él adapta sus cultivos para que también haya frutales para los animales. “Ellos no tienen la culpa, están aquí porque les han destruido sus lugares de vivienda; nosotros tenemos respuesta para enfrentar esta situación. Sin embargo, Isagén no nos oye”.

Las comunidades campesinas afectadas por Hidrosogamoso son en gran parte pequeños campesinos con muy poca tierra o sin ella, pescadores, mineros artesanales o comerciantes de pescado, cuyos principales medios de subsistencia estuvieron siempre basados en los bienes comunes que les proveían el río o la selva. Para ellos, los daños son significativos y en muchos casos irreparables, pues se destruyeron las relaciones de subsistencia con el río Sogamoso y se transformó el territorio.

Sin embargo, tienen claro que en ellos están las respuestas para restablecer el equilibrio ambiental y social en el territorio. Porque lo conocen. Es por eso que están en la búsqueda de construir nuevas relaciones de producción y nuevas relaciones con la naturaleza que garanticen los medios y la sustentabilidad para que las comunidades puedan permanecer en el territorio.

En eso trabaja a diario el Movimiento Ríos Vivos en Santander.

Referencias

FALS BORDA, O. 2002. Historia doble de la Costa. Resistencia en el San Jorge, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, Banco de la República y El Áncora Editores

HARVEY, D. 2003. The new imperialism. Oxford y New York, The Oxford University Press

MCCULLY, P, 2004. Ríos silenciados – Ecología y política de las grandes represas- . Buenos Aires. Editorial Proteger.

ROA AVENDAÑO, T., DUARTE, B., Agosto 2013, “Desarrollo hidroeléctrico, despojo y transformación territorial: El caso de Hidrosogamoso, Santander, Colombia”. En Arroyo, Aline y Boelens, Rutgerd, Aguas Robadas. Despojo Hídrico y Movilización Social. Quito, Abya Yala, Justicia Hídrica y el Instituto de Estudios Peruanos, IEP.

ROA AVENDAÑO, T., 2010. Crisis alimentaria y la respuesta de los mundos locales, el caso de una organización de pescadores, campesinos e indígenas. Tesis de grado. Universidad Andina Simón Bolívar, Quito

SVAMPA, M., 2011.“Modelos de desarrollo, cuestión ambiental y giro eco-territorial”, En Alimonda, Héctor (coordinador), La Naturaleza colonizada. Ecología Política y minería en América Latina, Buenos Aires: Clacso

1Ambientalista, coordinadora general de Censat Agua Viva, Magíster en Estudios Latinoamericano Universidad Andina Simón Bolívar, email: coordinacion@censat.org

2http://www.vanguardia.com/economia/local/307621-alertan-por-el-agua-usada-en-hidrosogamoso

3.Ibid

4En 2015, la Federación Nacional de Cacaoteros anunció la exportación de 1.000 toneladas de cacao de los municipios de San Vicente de Chucurí, El Carmen de Chucurí, Zapatoca y Betulia a países europeos (véase http://www.sanvicentedechucuri-santander.gov.co/noticias.shtml?apc=ccx-1-&x=1374095)

 

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Escuela Mujer y Minería. Foto archivo Censat Agua Viva

Escuela Mujer y Minería. Foto archivo Censat Agua Viva

Artículo publicado en el libro “Negociaciones gobierno-ELN y sin embargo, se mueve” / Víctor de Currea-Lugo (ed)

Autores: Tatiana Roa Avendaño & Danilo Urrea / CENSAT Agua Viva Amigos de la Tierra – Colombia

La cuestión ambiental emerge como un asunto fundamental en los nuevos escenarios de negociación del conflicto armado y será también vital en un posible posacuerdo

En los últimos años, dado el modelo de desarrollo impuesto, los conflictos socioambientales, también llamados conflictos ecológico- distributivos (Martínez Alier, 2004) han emergido con mucha fuerza. Ese modelo ha priorizado la extracción de minerales e hidrocarburos y la producción hidroeléctrica y agroindustrial para la exportación, y con ello se controlan los territorios y los bienes comunes.

En Colombia, ese control de territorios, en función de propósitos económicos e intereses de las transnacionales, se facilita mediante políticas y programas institucionales: es así que se amplían las fronteras extractivas y agroindustriales en el territorio nacional provocando una profunda reconfiguración territorial.

Continúe leyendo en el documento adjunto.

doc_censat_2015_pazyambiente

Aquí nos vamos a quedar

30 diciembre 2013

¿Qué es la justicia ambiental? Aquí nos vamos a quedar es un documental en el que académicos, activistas y personas afectadas por situaciones de injusticia ambiental, aportan sus visiones y testimonios para responder esta pregunta.

Para ello, el documental recorre localidades de Argentina, Colombia, Kenia, México y el Tíbet, e incluso grandes ciudades en Colombia e Italia. Con formas de vida muy distintas entre sí, la gente de estos lugares nos explica cómo sus realidades cotidianas se ven amenazadas o, incluso, ya no existen. Encontramos, en sus historias, unas pautas comunes que hablan de inequidad en el uso de los recursos locales, de falta de representación de sus puntos de vista en la toma de decisiones, de la falta de oportunidades de participación y, en definitiva, de la imposibilidad de seguir viviendo de acuerdo a sus propias elecciones.

El documental expone dichos aspectos, apoyándose en declaraciones de habitantes de estas comunidades, activistas de las organizaciones que los apoyan, funcionarios públicos y científicos de diferentes partes el mundo. Entre los entrevistados, se cuentan entre otros, Robert D. Bullard; Julio Fierro, Joan Martínez Alier y Tatiana Roa Avendaño. Junto a ellos, conocemos las caras y los nombres menos conocidos de aquellos que no se limitan a sufrir las amenazas, sino que se enfrentan a ellas, se movilizan, y en ocasiones, ganan las batallas por la justicia ambiental.

A la memoria de Aury Sará Marrugo

USO 90 años. Fotografía Tatiana Roa Avendaño

USO 90 años. Fotografía Tatiana Roa Avendaño

Tal vez Colombia sobresale en el continente por el hecho de que trabajadores y trabajadoras se han vinculado de manera activa y crítica a las luchas contra el extractivismo o a las problemáticas desatadas por él. De allí la importancia de reflexionar al respecto. Durante décadas, sus resistencias, principalmente las de los obreros del petróleo, se centraron en la defensa del patrimonio nacional y en impulsar una industria propia que atendiera las necesidades del país, pero en los últimos años, se han renovado, al incluirse en sus contenidos la presión contra el modelo extractivo.

Para leer el artículo completo: De la fabrica al territorio

Artículo publicado en el libro: Alternativas al Capitalismo / Colonialismo del Siglo XXI preparado por el Grupo Permanente de Trabajo sobre Alternativas al Desarrollo. Fundación Rosa Luxemburgo y Editorial Abya Yala.

Ver presentación de esta ponencia en video:

La paz de la naturaleza

17 febrero 2013

 

Documento de Trabajo de Censat Agua Viva

Preparado por Tatiana Roa Avendaño, coordinadora general. coordinacion@censat.org con aportes de Danilo Urrea

Documento presentado en el Foro Agrario organizado por la Universidad Nacional de Colombia y el PNUD.

“Para sembrar la paz, hay que aflojar la tierra”

DaríoFajardo

Bogotá, diciembre 17 de 2012

Àrbol de colores. llustraciòn de Angie Vanessita Cárdenas Roa www.acdesign.tk

Àrbol de colores. llustraciòn de Angie Vanessita Cárdenas Roa http://www.acdesign.tk

Planteamiento general

En los diálogos de paz de Colombia, hay un primer tema que es central: la política de desarrollo agrario integral, la tierra, que de inmediato lleva a imaginar la naturaleza y los bienes naturales.

La razón de esa importancia es que la cuestión agraria es núcleo del histórico conflicto político armado colombiano,al que atraviesa la disputa por la tierra. Dos rasgos centrales de ese núcleo son una alta concentración de la propiedad y un proceso de contrarreforma agraria que se vive en las últimas décadas. En este último aspecto hay ingredientes como el uso de la fuerzadelasarmaso el de dineros derivados de actividades ilícitas para intimidar a los movimientos campesino,afrocolombiano e indígena que luchan por la tierra y para provocar el desplazamiento en zonas de interés de las élites rurales.

Lascifras oficiales demuestran varias tendencias imparables: hacia la concentración de la propiedad, hacia el acaparamiento de tierras, hacia el aumento de aquellas dedicadas a los cultivos agroexportadores (palma aceitera, caña de azúcar, banano, entre otros), hacia la disminución de la producción de alimentos y el aumento de los desplazamientos forzados de las comunidades campesinas asentadas en los departamentos con mayor concentración de la propiedad rural.

Como en el resto del continente, en Colombia, las políticas agrarias han conducido a que los agricultores capitalistas sean los beneficiarios de laliberalización de los mercados de tierras, de la mano de obra y del capital,de la creciente apertura de la economía a la competencia internacional, del nuevo impulso exportador y de la eliminación de medidas de apoyo alsectorcampesino […] Los agricultores capitalistas pudieron explotar mejor que los agricultores campesinos las nuevas oportunidades que ofrecieron los mercados”, puesto que han contando conmás tierra,más capital y recursos técnicos, con mejores lazos con los mercados nacionales y en especial los internacionales, con su mayor influencia sobre la política agrícola(Thorp,1998:252).

Haga clic para leer el documento completo. Ver:  doc_censat_paz_tatiana_la paz con la naturaleza_Rfinal

 

La construcción de este proyecto hidroeléctrico en el departamento de Huila ha causado protestas, una batalla jurídica y la intervención de la Fuerza Pública. Tatiana Roa, activista de Censat Agua Viva que se opone al proyecto, explica el trasfondo de la controversia.

Tatiana Roa Avendaño. Censat Agua Viva – Amigos de la Tierra Colombia.

Árbol de la vida. Angie Vanessita Cárdenas Roa. http://www.acdesign.tk

Resumen:

La alta demanda de energía y los altos precios del crudo explican por qué la geografía colombiana se ha cuadriculado en bloques petroleros para ser entregada a través de “rondas” a las transnacionales del sector. Los proyectos petroleros se ofrecen como una oportunidad para alcanzar el anhelado “desarrollo”, sin embargo, poco se advierte de sus riesgos ambientales y sociales. Esta actividad económica es considerada una de las más contaminantes e intensivas en uso de bienes naturales. Con algunos casos emblemáticos se ha querido recordar la triste historia ambiental del extractivismo petrolero. Mientras unas pocas trasnacionales petroleras han obtenido jugosas ganancias, al país le ha quedado una inmensa deuda ecológica y social, que nunca se ha considerado en las cuentas “alegres” por el negocio petrolero. Lo preocupante es que después de 100 años de actividad extractiva, las cosas no parecen cambiar y más bien tienden a empeorar.

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En la década de 1960, la empresa estadounidense Texaco, ahora Chevron Corporation, inició la exploración de petróleo en la provincia de Sucumbios en la Amazonia Ecuatoriana, en un área de 5 millones de acres de selva húmeda tropical amazónica. En 1967, la transnacional encontró crudo provocandouna fiebre petrolera que atrajo a otras compañías como Chevron, Amoco y Grace, y con ellos llegó la ampliación de las áreas de exploración y explotación en esa región del país. Pasados 30 años Lago Agrio produjo 1,7 billones de barriles de petróleo junto a una estela de daños ambientales en toda la región.

Entre 1964 y 1992, se vertieron 16 mil millones de galones de agua de formación en los complejos sistemas hídricos, según datos de la propia empresa, aproximadamente 4 millones de galones diarios. Es decir, 30 veces más crudo que el vertido en el derrame de Exxon Valdez. Al verterse directamente las aguas de formación sobre arroyos, ríos, pantanos y suelos, las fuentes hídricas se contaminaron con petróleo, sales y metales pesados altamente cancerígenos, en concentraciones que superaban los estándares ecuatorianos.

Leer texto completo. Bajar documento. pp25-triste-historia-ambiental-del-extractivismo-petrolero