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¿Copenhague, un nuevo fracaso?

26 enero 2010

*Tatiana Roa Avendaño – ambientalista 19 de enero de 2010

Ilustración: Niño del Pacífico, Angie Vanessa Cárdenas Roa http://www.acdesign.tk

Publicado: Desde Abajo No. 153 “Cambio climático. ¡Nos quemamos! Enero 20 – febrero 20 de 2010 http://www.desdeabajo.info


Copenhague pasó y dejó una gran decepción entre quienes han creído en las negociaciones climáticas iniciadas en Río de Janeiro hace casi dos décadas. Por el contrario, lo sucedido no hizo más que confirmar el por qué de nuestro excepticismo con estos certámenes. Pero ¿Por qué no avanzaron las negociaciones? ¿Qué rol asumió el gobierno colombiano? ¿Qué expectativas y preocupaciones surgen luego de la COP 15? ¿Hay otros caminos?

Luego de varios días de sesiones, la Décimoquinta Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático (COP 15) terminó con un lánguido acuerdo presentando al final de la cumbre, por los Estados Unidos y concertado algunas otras gobiernos, entre ellos China, India, Brasil, Sudáfrica. El “Acuerdo de Copenhaguen” no contempla metas ni compromisos vinculantes. Claramente lo expresó Obama ante un grupo de periodistas: “las negociaciones que tuvieron lugar hoy aquí no nos comprometen legalmente a nada”. En esta forma, se le daría “jaque mate” a esta última fase del proceso de negociación, corroborando que no existen mayor interés por parte de los países responsables del cambio climático en aceptar las transformaciones que se precisan para “enfrentar” este gran problema global y, por el contrario, se seguirán promoviendo falsas soluciones fundamentadas en el mercado, haciendo de la atmósfera, el aire y las selvas una mercancía para los negocios “verdes”. Haciendo “más grave el remedio que la enfermedad”.

La delegación oficial de Colombia no ha estado ajena a esta lógica. En vez de presentar iniciativas que detengan la amenaza que ya se siente en nuestro territorio nacional (por su geografía, su posición como país ecuatorial y una importante extensión sobre los mares, es altamente vulnerable) ha optado por respaldar los mecanismos de mercado. La posición oficial de Colombia se pliega a la posición dominante para acceder a los fondos económicos que promueven la Convención y el Protocolo de Kyoto.

En Copenhague, como en otros temas de la política latinoamericana, Colombia estuvo en total contravía de otros países de la región que no sólo hicieron una importante crítica a esta mirada mercantil del problema climático sino que llevaron propuestas novedosas para enfrentarlo. Ecuador con la Iniciativa Yasuní; y Bolivia que demandó el reconocimiento de la deuda climática y propusó un Tribunal por la Justicia Climática, ideas surgidas desde los pueblos de los dos países.

Lea el texto completo. Copenhaguen – cambio climático – 2010_ Tatiana


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