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Palma Africana, entre el Cielo y el Infierno

18 enero 2010

2 DICIEMBRE 2009

Tomado de: http://www.catorce6.com/1616/palma-africana-entre-el-cielo-y-el-infierno/

Por: Eduardo Chávez López Director

Portada Catorce 6

De todas las actividades productivas que se desarrollan en Colombia, pocas como el cultivo de la Palma africana han suscitado posiciones tan contrarias. Mientras para ecologistas reconocidos como Tatiana Roa, de la organización Censat Agua Viva, las plantaciones de palma africana están manchadas de sangre y lágrimas y encarnan la historia de bosques convertidos en plantaciones, para otros como el exministro Manuel Rodríguez el futuro que se vislumbra en el sector palmicultor es el de una agroindustria amigable con el medio ambiente.

¿Qué hay de cierto en unas y otras posiciones? ¿Hay alarmas que encender o debemos estar tranquilos en cuanto a la sostenibilidad de los procesos ligados a esta industria? Catorce 6 decidió, para la presente edición, abordar todas las aristas de la problemática. Nuestros reporteros conocieron de cerca las plantaciones, sus procesos, su entorno ambiental y social y prepararon el informe que aparece en estas páginas. Nuestro testimonio da cuenta de la existencia, alrededor de la palma, de procesos sostenibles y otros que están muy lejos de serlo. Por ejemplo, de un lado aparece la decisión de no intervenir bosques naturales para sembrar palma por parte de los afiliados a Fedepalma, pero de otro se conocen experiencias como las de Curvaradó y Jiguamiandó en el Urabá chocoano donde se denuncia la sustitución de bosques nativos con este tipo de cultivos. Ya una investigación de Manuel Rodríguez y B. van Hoof da cuenta de la afectación del 17,5% de los bosques naturales por cultivos de palma, de cuya responsabilidad no se escapa el Estado que hace cuatro décadas brindaba subsidios a quienes tumbaban “monte” para desarrollar cultivos promisorios.

Recientemente Brigitte Baptiste del Instituto Humboldt, encendió las alarmas sobre la manera como ecosistemas de humedal y bosque de galería han sido arrasados por plantaciones de Palma en el Casanare. Ella misma destaca cómo en el mismo departamento otros palmicultores se han podido integrar con sistemas de producción campesina agrícola y piscícola desarrollando en la práctica un ecosistema emergente altamente productivo, rico en fauna, con servicios de polinización y control de plagas. Hay muchas señales de la eficacia con que el sector palmicultor organizado viene implantado formas de producción cada vez más sostenible.

Desde la creación en 1991 del centro de investigación Cenipalma y en 1988 de la Unidad Ambiental de Fedepalma, los avances ambientales del sector son referencia para otros sectores productivos del país y del mundo. Por destacar la existencia de una guía ambiental que desde 2002 establece los procesos y procedimientos más adecuados para tener un proceso amigable con el medio ambiente. También el proyecto sombrilla de reducción de emisiones de gas metano que se convierte en uno de los más grandes del mundo en el marco del protocolo de Kioto.

De otro lado y desde la perspectiva de la sostenibilidad social es notable la manera como palmicultores del Magdalena Medio como los de Indupalma aprendieron de sus propios conflictos y diseñaron un modelo de gestión empresarial que volvió empresarios a sus trabajadores, los involucró en sus procesos aumentando simultáneamente la rentabilidad del negocio y la calidad de vida de la población vecina. Es evidente que en materia de palma africana en Colombia, hay mucho por aprender aún de lo que nunca debió haberse hecho.

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